viernes, 26 de agosto de 2016

Trabajar en un hogar para refugiados- Entrevista a Sonja Luken, monja zen.


Foto: National Geografic
 Trabajar en un hogar para refugiados.
Entrevista a Sonja Lüken, monja zen.


Los refugiados son un importante tema de actualidad. Tú trabajas en un hogar de acogida urgente para refugiados. Sería interesante que nos hables de tu trabajo, porque tú estás directamente en la fuente.
El hogar se encuentra en Monschau, cerca de Aix La Chapelle (Aquisgran), en una antigua escuela, que está siendo  utilizada desde octubre de 2015 para acoger a los refugiados. 400 refugiados pueden ser acogidos. Actualmente 253 personas están  albergadas pero, en cualquier momento, pueden llegar nuevos autobuses.
¿De donde vienen los refugiados?
La mayoría de ellos vienen de Siria, de Afganistán, de Irak o de Irán. Pero otros son originarios de Marruecos o de otros países de África como Eritrea, Guinea, Congo o Nigeria. En este momento hay solo tres personas provenientes de los Balcanes (Macedonios).
¿Como se les  alberga?
Ellos duermen en las aulas, en literas superpuestas. Según el tamaño de las estancias podemos alojar hasta 16 refugiados por aula. La mayoría son hombres que viajan solos, pero también hay familias enteras. Disponemos de emplazamientos separados para alojar a las familias y asegurarles un mínimo de ambiente privado. Pero frecuentemente nos vemos obligados a alojar dos o tres familias en la misma aula. Ellos se construyen un espacio privado colocando sábanas alrededor de las literas superpuestas.
¿Qué hacen los refugiados durante todo el día?
Ciertamente que algunos se aburren. La mayoría de ellos pasan el día en el interior de los edificios. Hay muchas posibilidades pedagógicas: una sala de música, una sala de creatividad, un laboratorio de lenguas, con ordenadores, para adquirir un conocimiento básico del alemán, una sala de fitness con mesas de ping-pong. Hay también un café reservado a las mujeres y un jardín de infancia. Algunos residentes ayudan al funcionamiento del hogar.
¿De qué actividades se responsabilizan?
Ellos se ocupan,  por ejemplo, de la limpieza, de las basuras, de la vigilancia de los aseos, distribuyen los alimentos o ayudan en la lavandería. Algunos residentes ayudan en el jardín de infancia mientras que otros acompañan a las personas a la consulta del  médico, para ayudarles como interpretes. Todas estas tareas se consideran de interés general y son compensadas con un salario mínimo. Muchos trabajan seis horas al día.
¿En qué estado se encuentran los refugiados a su llegada?
Los refugiados están frecuentemente agotados a su llegada. En ocasiones llegan 150 al mismo tiempo. Esto supone entonces un desafío logístico: acogerlos en nuestro sistema, organizar una visita médica, darles de comer, asignarles un lugar para dormir. Yo me entero de poco acerca de su vida, del camino que han recorrido, de cómo han llegado hasta aquí, esto es debido a que yo no hablo su lengua. Una comunicación directa es prácticamente imposible. Mediante colegas de nuestro equipo que hablan farsi( persa) o árabe, conocemos más detalles de sus historias. Nosotros, el personal del centro, estamos tan ocupados por nuestro trabajo  que disponemos de muy poco tiempo para tener un contacto más profundo con los refugiados. Nuestro principal reto es mostrarles que son bienvenidos a nuestra cultura, acogerlos con bondad y ayudarlos, lo mejor posible, a su integración.
¿Cuáles son tus actividades en el centro?
Yo trabajo como empleada enseñante en la administración, me responsabilizo de las listas de residentes, el reparto de habitaciones, del dinero de bolsillo, de las compras y de la información sobre las tasas de ocupación del hogar. Estoy también encargada de pagar los salarios para los trabajos de interés general y apoyo a nuestros asistentes sociales simplificando la comunicación por encima de las barreras de los diferentes idiomas.. También preparo anuncios con imágenes simples o frases cortas y concisas, que serán traducidas a continuación al inglés, farsi (persa) o árabe.
¿Cuál es la atmósfera en el hogar?
Somos 32 personas trabajando en el hogar: los responsables del hogar, los responsables del acompañamiento social, dos personas de administración, una enfermera, una educadora de niños y 26 asistentes sociales. Nuestro equipo está muy comprometido. Cada uno está dedicado a su trabajo en cuerpo y alma, el espíritu de equipo es evidente para todos. Creo que los residentes son conscientes de ello, porque el pasado fin de semana 22 nuevos refugiados vinieron, debido a  la recomendación de nuestros residentes. Al principio tuvimos que crear estructuras para organizar el hogar. Con el tiempo pudimos consagrarnos, poco a poco, a las tareas pedagógicas. Los trabajadores voluntarios están también bien integrados. Ellos se ocupan en particular de la ropa y de las clases de alemán, así como del transporte con sus vehículos. Invitan a los residentes a conciertos musicales.
Tú estás ahora muy ocupada por tu trabajo. ¿Cómo haces para ir al dojô de una manera regular?
Busco tiempo para ello. Zazen es mi fuente de serenidad y compasión. Evidentemente que también hay  disputas , confrontaciones y momentos decepcionantes en mi trabajo. Zazen me ayuda siempre a volver a lo esencial. Yo intento encontrar continuamente  un espíritu nuevo, no caer en una rutina para así encontrar a los residentes, de diferentes culturas, con un espíritu abierto.
¿Puedes describir cual es la aceptación en el entorno inmediato?
Nosotros no hemos encontrado fuertes reacciones como manifestaciones o amenazas, tal y como son descritas en los medios de comunicación. La población es muy atenta. Evidentemente también hay prejuicios y escepticismo. Una profesora deseaba, por ejemplo, venir con sus alumnos a visitar el Hogar, porque había constatado que los alumnos hablaban negativamente de los refugiados. Ello les daba, de esta manera, la ocasión de establecer un conocimiento personal de los niños refugiados
¿De manera general cuál es tu visión sobre la marea de los refugiados?
Es un tema difícil. Existen muchos miedos. Para mí un trato humano está en primer lugar. Acoger a hombres y mujeres con humanidad y no, por ejemplo,  con gases lacrimógenos, porque ellos quieren atravesar una frontera. Esto debería ser evidente.


Este escrito ha sido traducido y publicado por el Dojô  Zen Genjo de Pamplona/Iruña. 

domingo, 21 de agosto de 2016

Cara al muro.



Cuando estamos sentados en zazen,
cara al muro,

ni ilusión ni despertar,
no estamos ni vivos ni muertos,

somos simplemente lo que somos.
Eso es todo.
En zazen retiramos todos nuestros vestidos
y nos volvemos el yo desnudo.


Shôhaku Okumura Roshi.

lunes, 15 de agosto de 2016

Mirador con vistas al Universo.

A la entrada de este Dojo hay colgada una caligrafía que dice: "Mirador con vistas al Universo". En Zazen puedes contemplar todo el paisaje cósmico. Eso significa que tu desapareces dentro del Universo. Por eso es importante que te olvides de ti. Si consideras tus propios asuntos como lo más importante que hay, te separarás de la totalidad de las cosas y te precipitarás en lo más hondo del infierno. Tu deriva empieza en el momento en que te separas del resto del Universo. Tus asuntos privados te parecen tan importantes sólo porque te niegas a comprender que nada te separa del resto del Universo.
Practicar Zazen significa renunciar a tu yo personal. En Zazen te tomas vacaciones de tus asuntos privados. Sólo cuando dejes de ocuparte de tus asuntos privados comprenderás que eres uno con el Universo. Mientras no quieras comprenderlo y solo te preocupes de tu propio saco de carne, ni todo el dinero del mundo, ni tus estudios académicos, ni siquiera años de práctica de Zazen te ayudarán.
Los seres sufrientes corren tras las cosas sin conocerse a sí mismos. Es el error de pensar que las cosas existen separadas de nosotros, en eso consiste nuestra ilusión. En realidad todas las cosas del Universo están ligadas indisolublemente. Puesto que soy uno con el Universo, todo lo que se encuentre ante mi es una forma de mi mismo.
Vivir sin ego significa olvidarse de si mismo. Desaparece así la sutura entre tu y las cosas, y aquello que tomabas por "ti mismo" se expande sin límites.
Contempla por una vez el mundo dando un giro de 180 grados a tu perspectiva habitual. De esa manera sintonizas tu cuerpo en la frecuencia del Universo. Vive con el Universo, muere con el Universo. Si eres uno con el Universo, tu nacimiento no es realmente tu nacimiento ni tu muerte es realmente tu muerte.
No podemos ser conscientes del hecho de que somos uno con el Universo, ni podemos comprenderlo. Y, sin embargo, vivir nuestra vida firmemente asentada en este hecho es nuestra tarea más grande como seres humanos.
Kodo Sawaki, Maestro Zen.

martes, 9 de agosto de 2016

"Descondicionar" nuestras viejas costumbres - Roland Yuno Rech.

“Descondicionar” nuestra viejas costumbres.

Kusen de Roland Yuno Rech / Pégomas, octubre 2015

Cuando practicamos zazen practicamos la misma meditación que Shakyamuni. El zazen es la meditación con la que se despertó a la realidad profunda de la existencia, no sólo la suya, sino de todas las existencias. Así comprendió la impermanencia y podemos tener la misma experiencia que él en cada momento.

En la práctica de zazen de un instante a otro el cuerpo y la mente se transforman. Y si observamos los fenómenos de nuestra vida vemos bien que ninguno permanece fijo, todo pasa, para lo mejor y para lo peor. Si observamos profundamente esa realidad de la impermanencia aprendemos a soltar la presa de nuestras coagulaciones mentales. La impermanencia no se traduce sistemáticamente en una pérdida. Permite también liberarnos de nuestros condicionamientos, de arrepentirnos de nuestros errores pasados, de renovar nuestra vida y partir sobre nuevas bases, sobre la base del Dharma, de la realidad a la cual nos despertamos.

Cuando vemos claramente que nuestro ego es sin substancia, ya no podemos ser egocéntricos. No hay ni siquiera un gran esfuerzo a hacer para abandonar el ego, sólo ver claramente la ilusión y renovar regularmente esa visión clara, no olvidarlo. Como esa experiencia es liberadora se experimenta una gran gratitud hacia Buda que la transmitió, lo que hace que tomemos refugio en él con confianza. Lo tomamos como nuestro maestro original. Estudiamos su enseñanza como la expresión de ese despertar. Siguiendo sus recomendaciones verificamos la validez de su enseñanza a través de nuestra propia experiencia.

Durante la ordenación de bodhisattva tomamos refugio en el Dharma. Es la enseñanza de Buda la que va a guiar nuestra vida y nuestra práctica y nos asociamos con la comunidad de aquellos que comparten la misma confianza con el fin de ayudarnos mutuamente para profundizar esa enseñanza. Así es que Buda, el Dharma y la Sangha son lo que se llama los Tres Tesoros, es lo más preciado que encontramos en nuestra vida. Cuando hacemos el voto de tomar refugio en Buda decimos que hacemos ese voto con todos los seres sensibles. No es sólo un asunto personal, porque hacemos ese voto para poder ayudar a todos los seres sensibles, compartir con ellos la experiencia feliz de esa realización.

Hablamos de realización porque no se trata solo de comprender mentalmente, sino con el cuerpo en su totalidad. Si comprendemos la verdad pero el cuerpo no acompaña, entonces sentimos una contradicción dolorosa y eso quiere decir que no hemos realmente comprendido. Por ello desde que recibimos una enseñanza, hay que practicarla enseguida con el cuerpo, con todo nuestro ser, impregnarnos de ella en nuestra manera de funcionar. La sesshin es el mejor momento para eso.

Lo que realizamos con todo nuestro cuerpo es lo que se llama “tai do”, la expresión es “tai ge daido”: “tai” – el cuerpo – “ge” – comprender  -  y “daido” –  la Gran Vía.
“Do” es a la vez la Vía en tanto que camino a seguir pero es también la última realidad, el tao. Seguir la Vía verdaderamente, practicándola con todo nuestro cuerpo, nos armoniza naturalmente con el tao, con la Vía en tanto que última realidad y despertar a esa realidad. Es el fundamento de la enseñanza de nuestra escuela, el Zen Soto, la enseñanza del Maestro Dogen de la no separación entre práctica y realización.

 “Shusho ichinyo”. Cuando la práctica es justa, cuando el cuerpo está en la postura justa y el mental funciona en el modo de la consciencia hishiryo, es decir, sin estancarse en nada, entonces en ese mismo instante la práctica es despertar. Porque funcionamos en armonía con la última realidad, en el total soltar la presa de nuestras ilusiones. Pero evidentemente, como toda cosa, ese despertar inmediato es también impermanente. Es por ello que hay que practicar constantemente, lo que llamamos “gyoji”, día tras día, instante tras instante. Si no, nuestros malos hábitos antiguos toman la delantera y olvidamos el despertar de zazen.

Se habla frecuentemente de práctica progresiva y del despertar inmediato pensando que se practica progresivamente para finalmente realizar el despertar en un instante particular. Pero en el Zen Soto es lo contrario. Practicamos el despertar inmediato pero seguidamente continuamos una práctica progresiva de armonización con ese despertar para descondicionarnos de nuestras viejas costumbres. Y en eso también la sesshin es el momento y el lugar más favorable.



Este escrito ha sido traducido y publicado por el Dojô  Zen Genjo de Pamplona/Iruña. 


sábado, 30 de julio de 2016

Horarios de Verano 2016.


  AGOSTO:  
Habrá zazen los LUNES y JUEVES, de 19:30 a 21:00 horas.

  SEPTIEMBRE:  
El jueves, día 1, volveremos a los horarios habituales.
LUNES              19:30 - 21:00 Horas.
MIÉRCOLES    19:45 - 21:00 Horas.
JUEVES           08:00 - 09:30 Horas.
SÁBADOS       08:30 - 10:00 Horas.

jueves, 7 de julio de 2016

Comprender el condicionamiento - Roland Yuno Rech.



Comprender el condicionamiento

Kusen de Roland Yuno Rech – Sesshin de Pirineos, noviembre de 2015

Durante zazen no siempre estamos perfectamente concentrados y entonces, nos damos cuenta de que cuando nos dejamos arrastrar por los pensamientos o por las emociones nuestra mente cambia, nuestro estado de conciencia cambia y literalmente transmigramos de un mundo a otro, de un mundo de la mente al otro; sin movernos, en función de los apegos del momento. 

A veces podemos ser asaltados por pensamientos negativos por sufrimientos morales y sentirnos literalmente en el infierno, en un impase, desesperados, pero curiosamente eso pasa. Vienen otros pensamientos, otras emociones, puede que dominados por nuestros apetitos, por la comida, por el sexo, los fantasmas pueden surgir; en otro momento nuestras preocupaciones profesionales, de familia, nos vienen a la mente. Y así, en el curso de un zazen podemos atravesar los seis caminos de transmigración. Pasar del estado infernal al estado paradisíaco, pasando por el estado animal, humano, a veces agresivos cuando estamos en cólera. 

Pero en ese momento podemos comprender un aspecto del despertar de Buda que él expresó poco después de su Despertar, que los seres humanos renacen constantemente en función de su karma, es decir, de acciones que han sido determinadas por sus bonno, sus ilusiones, sus apegos.

Cuando el Buda explicó esto no pidió a sus discípulos que le creyeran, sólo expresó su experiencia, lo que había vivido y que para él tenía un gran valor de verdad, igual que para muchos de sus discípulos. 

Para nosotros es menos evidente, nosotros no pensamos en términos de renacimiento, no está en nuestra cultura, en nuestros arquetipos. Sea lo que sea, el punto esencial en la enseñanza de Buda es comprender el condicionamiento. Es decir, que no existimos de una manera permanente, que el estado de nuestro cuerpo y de nuestra consciencia, es un estado condicionado,  que depende de nuestras fabricaciones mentales, de nuestros pensamientos, de nuestros apegos y que, incluso sin pensar en antes de nuestro nacimiento y en después de nuestra muerte, cuando contemplamos la película de nuestra vida vemos cómo atravesamos periodos, estados, muy diferentes.

 Con respecto a esto, con respecto a esta transmigración incesante en nuestra vida, que hace de esta vida un samsara mientras podría ser un nirvana, sólo la concentración en zazen no es suficiente. 

El Despertar de Buda tiene un componente muy importante que es  la comprensión profunda de la causalidad y que resulta de una observación atenta de cómo aparecen las cosas y cómo desaparecen. De esto, podemos tomar conciencia en zazen pero también siendo siempre plenamente conscientes, en la vida cotidiana, de lo que pasa y cómo pasa, sobre todo en nuestro propio cuerpo y nuestra propia mente y en nuestra interdependencia con los otros y con el entorno. 

El hecho de que nuestros estados mentales y por tanto el universo mental en el que vivimos, sea condicionado, no quiere decir que no tengamos ninguna libertad, al contrario. Cuanto más comprendemos como somos condicionados por nuestras propias actitudes, nuestros propios pensamientos, más podemos actuar para liberarnos, no sólo abandonar un instante o el instante de la duración de un zazen. Si no, la práctica de zazen sería sólo un paréntesis, un interludio feliz, tranquilo, en una vida agitada, dolorosa. El zen no es el verdadero significado de la práctica de zazen.

Zazen no es un área de reposo en una autopista. Zazen debe poder ser verdaderamente práctica de despertar y de realización y es necesario el elemento de comprensión profunda: Prajna.

Lo que condiciona nuestros diferentes estados mentales, es el apego a esa concepción mental que llamamos ego. No se trata de combatirla sino de comprenderla. Porque al vivirla erróneamente llegamos a tomar por permanente y substancial algo que no lo es. Si tenemos tendencia a adoptar esta creencia en un ego permanente y substancial es porque tenemos miedo del vacío, miedo de no ser nada. Entonces nos construimos una identidad, nos identificamos con todo tipo de cosas, de experiencias, nos decimos, soy yo. Yo soy alguien así o asá, con tal o cual característica. Tenemos tendencia a fijarnos así, transformarnos en una estatua, y en la mayoría de los casos, una estatua de sal que se fundiría en el primer chaparrón.

La práctica de zazen despierta, a la manera de Buda Shakyamuni consiste en cambiar radicalmente de punto de vista: aceptar la realidad de la ausencia de un ego fijo y permanente. Pero en lugar de ver en ello algo negativo, desafortunado, comprender que aceptarlo es la puerta de la liberación, pues es lo que nos permite armonizarnos con la realidad, con lo que a veces llamamos el orden cósmico o el Dharma. Y en lugar de estar encerrados en algo artificial, estrecho, poder respirar y vivir la verdadera vida, que es estar en armonía con todo el universo. Esto facilita enormemente el soltar presa, no sólo durante el paréntesis que dura el tiempo de un zazen sino constantemente, en todos los momentos y las circunstancias de la vida cotidiana. Y ese soltar presa hace más fácil que realicemos que en el fondo no hay nada que soltar, todo eso a lo que nos aferramos no es nada, nada substancial, pues es todo.

Nada es una ausencia, una nada, sino todo lo contrario una vida total, una vida en total relación de interdependencia con todos los seres, que nos hace salir radicalmente de nuestro encierro, de nuestra soledad. Perdemos algunas falsas protecciones, pero ganamos una gran liberación. Ninguna necesidad de malgastar energía, de defendernos, nuestra mente encuentra su verdadera fluidez natural, su capacidad de surfear sobre las olas y sobre todo, no  estancarnos en una posición.  

Fácilmente y rápidamente, poder ponernos en el lugar de otro ser, de un animal, un árbol, una montaña, vivir realmente esta unidad con todos los seres. En ese momento ya no hay oposición entre lo que llamamos samsara, es decir, esta vida de transmigración en estados condicionados y a menudo dolorosos y lo que llamamos el nirvana. Pues el nirvana no es un lugar alejado, más allá, es sólo otro estado de consciencia en el que los venenos de la avidez, el odio y la ignorancia han sido disueltos.

El que lo envenena todo que es el veneno de la ignorancia, es decir, el no-despertar. Dejaos pues iluminar, aclarar por zazen y dejad que esa ignorancia, a veces voluntaria, se disipe. Con total confianza. Es el mensaje de Buda: que esto es posible para, absolutamente, todo el mundo, no es necesario ser un ser excepcional para ello, tan sólo es necesario tener el valor y la paciencia de mirarse a uno mismo, y dejarse despertar por la verdad.


Este escrito ha sido traducido y publicado por el Dojô  Zen Genjo de Pamplona/Iruña. 

jueves, 23 de junio de 2016

La búsqueda de sentido (6/6) - Roland Yuno Rech.


Foto del Blog: Zen Chile


LA PRÁCTICA DEL ZEN: UNA BÚSQUEDA DEL SENTIDO.

Lo que funda los valores del zen es la realización de la vía sin separación o naturaleza de Buda. Implica no hacer a los demás lo que no querríamos que nos hicieran y actuar en armonía, no con respecto a la voluntad de Dios, sino con esa naturaleza de Buda presente por todas partes en cada existencia.

Los rituales del zen no son más que la expresión de nuestra gratitud con respecto a los Budas, Bodisatvas y enseñanzas que nos han puesto en contacto con esta vía. La vida cotidiana, y en particular el trabajo, lejos de ser una tortura son una celebración de la naturaleza de Buda.

El Samu es práctica de concentración y de despertar y un servicio a la comunidad.

El espíritu está alegre como el del tenso, el cocinero zen, feliz de poder alimentar los tres tesoros, Buda, Dharma y Sangha.

El sentido del sufrimiento es que es el síntoma del no despertar a la última realidad, no se resuelve acumulando progresivamente buenos méritos y eliminando las ilusiones que no tienen sustancia. No buscamos el Nirvana más allá del Samsara, lo hacemos realidad en el Samsara. Libres de los tres venenos y viviendo en armonía con lo que somos: Budas.

El sentido de nuestra vida no es expiar el pecado original ni el mal Karma pasado sino vivir en armonía nuestra verdadera naturaleza original.

El zen es una vía directa que hace realidad inmediatamente la realidad sin substancia. En la vacuidad ya no se discrimina, no se crean conscientemente valores. Los valores aparecen como expresión del despertar a la naturaleza de Buda, es decir, la existencia sin separación.

No hay un sentido que conseguir, pero el sentido se hace realidad cuando el espíritu se abre al Dharma. Es lo que hace que el Dharma sea transmitido desde  Sakyamuni hasta nosotros con los preceptos y el Kesa, es lo que llamamos Shoden nobupo.

Entonces podemos comprender que todo predica el Dharma. Es el sentido de Muyo sepo, la enseñanza del Dharma por los seres inanimados. El espíritu de Buda de manifiesta en el zazen, pero también en la naturaleza, en todos los seres que nos presentan Inmo, la realidad tal y como es más allá de las impurezas de la mente. Ser consciente de ello nos permite comprender un sentido de unidad con la naturaleza y, de forma natural, emplear todo de nuestra parte para preservar las condiciones más sanas de vida sobre la tierra.

La respuesta a la pregunta de por qué se encuentra en el cómo. Cómo vivir en armonía con lo real.

No hay una respuesta última al por qué ni al para qué. Por interdependencia no tiene comienzo ni fin. Siempre hay un antes y un después, pero no se pueden agarrar.

Estos escritos han sido traducidos y publicados por el Dojô  Zen Genjo de Pamplona/Iruña.